La vida no cotiza en RENFE.
MUCHAS BANDERAS A MEDIA ASTA. MUCHAS CONDOLENCIAS. ¿Y LOS RESPONSABLES? Días de luto, comunicados solemnes, políticos poniendo cara de funeral, banderas a media asta y actos suspendidos. Todo muy institucional. Todo muy correcto. Todo muy triste. Pero hay una pregunta que sigue golpeando los raíles: ¿cómo coño hemos llegado a tener dos accidentes ferroviarios de esta magnitud en un mismo año? ¿Y quién responde por ello? Porque las lágrimas no reparan las vías. Los minutos de silencio no sustituyen el mantenimiento. Y las banderas a media asta no devuelven la vida a quienes ya no están. DOS ACCIDENTES NO SON UNA ANÉCDOTA. SON UNA ALARMA. Cuando un sistema de transporte acumula dos tragedias casi seguidas, no basta con investigar el último fallo, buscar una pieza defectuosa o señalar al último trabajador de la cadena. Hay que mirar mucho más arriba. A las decisiones políticas, a los presupuestos, a las prioridades económicas y a quienes llevan décadas convirtiendo los servicios públ...