San Isidro. Del 62 al 26, Madrid se viste de fiesta



Hoy San Isidro Labrador abre el calendario más castizo de la ciudad, y ¡Madrid se pone de fiesta! 
Quizá haya quien me conozca y no sepa que nací en Madrid en 1962. Ahora podrá entender de dónde viene este deje. Esa chulería castiza, sin mala leche, que generalmente me acompaña. Como si esa retranca gallega mezclada con esa manera tan catalana de convertir el esfuerzo en identidad me hubiera acentuado esa forma de hablar, de comunicarme... Si, soy un tipo raro, con un caracter raro. Diferente, como diría un asesor de imagen que lo quisiera blanquear. Quizá esa gente que me conozca tampoco sepa que mi sangre es catalana, por parte de padre y madre.

Y aunque la vida me haya traído a esta "minha terra Galega", de lluvia sabia, hay días, como este, en los que regreso a mis raíces primigenias, sin tren, ni billete, solo con la imaginación y la memoria.

Madrid es un pedazo de la España en que nací. Y donde viví mi niñez y adolescencia. Por eso, para mí, Madrid no es solo un pedazo del mapa. Ni un accidente. Para mi, es una forma de ser, de hablar, de mirar, de sentir, de expresar, de caminar más deprisa de lo que el corazón a veces puede seguir. 

Y después de los 15, vino mi querida Galicia, con su otra música, su otra luz, sus maravillosas gentes… y aquí me quedé con mis raíces, solo cambié de tierra, lo que no me impide cada 15 de mayo también sea una celebración para mi. Y muchos recuerdos.

Y qué mejor recuerdo en homenaje a mi niñez en Madrid que "Pichi" este chotis de Lina Morgan, que tarareo desde pequeño y que condensa ese Madrid de teatro, de barrio, de ironía y de orgullo. Un Madrid que te enseña a vivir sin pedir permiso. Un Madrid que sigue dentro de mi, incluso cuando estoy lejos en la distancia y en el tiempo... fue donde viví mi niñez.

Y al ver este video que comparto contigo, recuerdo cuando de niño me ponía delante de la tele y aquello que veíamos no era un espectáculo distante: era una madrileña, una vecina que se disfrazaba de artista y que, entrando por una ventana del salón de casa, eso sí, con unas piernas muy bonitas enfundadas en unos altos tacones, mucha ironía y una maravillosa sonrisa de barrio, nos deleitaba con su espectáculo.

Ahora escucho este “Pichi”… 🎶 y entiendo muchas cosas. Y es que Madrid tiene eso: la vedette es la hija, sobrina, amante o vecina que parece que cuando llegas de marcha al bar del barrio a punto de cerrar te vacila mientras te invita a otro vino. 🍷

Y si, ella era Lina Morgan… madre mía, Lina. Haciendo de hombre y de mujer. Cambiando de piel con una naturalidad insultante, como si el escenario fuera suyo y los demás solo estuviéramos de alquiler. 

Y FIJATE BIEN, cuando llega el minuto 2:50 del video… el chotis explota.  De pronto aquello se convierte en una pieza de jazz en un club nocturno de primer nivel, lleno de humo elegante, en una locura maravillosa donde el cuerpo pide moverse solo.

Y ahí aparece Lina, la vecina, bailando con seis bailarinas, marcando el ritmo como una reina de la Gran Vía que no necesita corona porque le basta el arte. 

Eso no era televisión. Era belleza popular. Teatro. Música. Humor. Descaro. Todo mezclado en el mismo cóctel. 

Y sales del vídeo tarareando:

🎵 anda y que te den con la per🎶-ma🎶-nen🎶-te 🎶 

... y que si, este país a veces da mucha vergüenza… pero otras veces nos enorgullece, sobre todo al ver tantos hombre y mujeres con talento ... tantos y tan incomparables, artistas tan enormes, que son innumerables los que todavía iluminan toda la habitación cuando los recuerdos bajan la persiana. 🌙

Ahora es mi hija Lucía, la que ha cogido el relevo y se ha ido a vivir a Madrid. En cuanto tuvo ocasión no lo dudó ni un instante. 

Una mujer, mi hija, que me recuerda mucho a Lina Morgan. Porque hay mujeres que actúan muy bien. Y luego está Lina Morgan... y mi hija

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